Cómo realizar una limpieza eficaz del filtro de partículas (DPF) con JLM

J02251 JLM DPF Kit Cleaning

Limpieza del DPF: una solución preventiva antes de una avería costosa

El filtro de partículas diésel (DPF) es uno de los componentes más importantes de los motores diésel modernos. Su función consiste en retener las partículas sólidas generadas durante la combustión para reducir las emisiones contaminantes.

Sin embargo, cuando el vehículo realiza recorridos cortos, circula principalmente por ciudad o presenta una combustión deficiente, el DPF puede saturarse antes de completar correctamente las regeneraciones automáticas. El resultado suele ser conocido por muchos conductores: pérdida de potencia, aumento del consumo, avisos en el cuadro de instrumentos e incluso la entrada del motor en modo de emergencia.

Antes de plantearse la sustitución del filtro, que puede suponer un coste de varios miles de euros, existe una alternativa técnica eficaz: una limpieza profesional utilizando la tecnología de JLM.

¿Cuándo conviene realizar una limpieza del DPF?

Una limpieza preventiva resulta recomendable cuando aparecen síntomas como:

  • Testigo del DPF encendido.
  • Regeneraciones cada vez más frecuentes.
  • Incremento del consumo de combustible.
  • Pérdida de prestaciones.
  • Exceso de contrapresión en el escape.
  • Vehículos con uso mayoritariamente urbano.

Cuanto antes se actúe, mayores serán las posibilidades de recuperar completamente el rendimiento del filtro.

El sistema de limpieza JLM

JLM ha desarrollado un procedimiento específico que permite eliminar los depósitos de hollín y facilitar la regeneración del filtro sin necesidad de desmontarlo en la mayoría de los casos.

El tratamiento está diseñado para actuar sobre la acumulación de carbonilla, favoreciendo una combustión más eficiente durante la regeneración y reduciendo la contrapresión del sistema de escape.

Procedimiento recomendado

1. Diagnóstico previo

Antes de iniciar cualquier tratamiento es recomendable realizar una diagnosis electrónica para comprobar:

  • Nivel de saturación del DPF.
  • Existencia de códigos de avería.
  • Presión diferencial del filtro.
  • Estado de los sensores de temperatura y presión.

Este paso permite confirmar que el problema está relacionado con la acumulación de partículas y no con una avería electrónica o mecánica.

2. Aplicación del tratamiento JLM

Se añade el producto JLM específico para limpieza del DPF siguiendo exactamente la dosis recomendada por el fabricante.

Es importante utilizar únicamente la concentración indicada para garantizar la máxima eficacia del tratamiento.

3. Conducción de regeneración

Una vez incorporado el tratamiento se recomienda conducir el vehículo durante aproximadamente 20 a 30 minutos manteniendo:

  • Régimen del motor entre 2.000 y 3.000 rpm.
  • Velocidad constante siempre que las condiciones del tráfico lo permitan.
  • Temperatura de funcionamiento normal del motor.

Estas condiciones favorecen la regeneración del filtro y permiten que el producto actúe de forma óptima.

4. Comprobación final

Tras finalizar el proceso conviene volver a realizar una diagnosis para verificar:

  • Disminución de la presión diferencial.
  • Correcta regeneración.
  • Ausencia de códigos de avería.
  • Funcionamiento normal del sistema.

¿Qué ventajas ofrece este procedimiento?

Entre los principales beneficios destacan:

  • Recuperación del rendimiento del DPF.
  • Reducción de la contrapresión del escape.
  • Menor frecuencia de regeneraciones.
  • Disminución del consumo de combustible cuando la saturación era la causa del problema.
  • Menor riesgo de sustitución prematura del filtro.
  • Prolongación de la vida útil del sistema de postratamiento.

¿Cuándo no es suficiente una limpieza?

Es importante entender que ningún producto puede reparar un DPF físicamente dañado.

Si el filtro presenta:

  • Fusión del monolito cerámico.
  • Roturas internas.
  • Contaminación por aceite.
  • Acumulación excesiva de cenizas no combustibles.
  • Averías en turbo, inyectores o sistema EGR que provocan una generación anormal de hollín.

Será necesario solucionar primero la causa de origen antes de plantear la limpieza o, en determinados casos, sustituir el filtro.

Mantenimiento preventivo: la mejor estrategia

La mejor forma de evitar averías en el DPF consiste en combinar un mantenimiento adecuado con una combustión limpia del motor.

Para ello es recomendable:

  • Utilizar combustible de calidad.
  • Respetar los intervalos de mantenimiento.
  • Evitar interrumpir las regeneraciones automáticas.
  • Realizar recorridos periódicos que permitan alcanzar la temperatura adecuada del escape.
  • Emplear tratamientos preventivos cuando el vehículo trabaja principalmente en recorridos urbanos.

Una actuación preventiva suele resultar mucho más económica que afrontar la sustitución completa del filtro de partículas.

Conclusión

La limpieza del DPF mediante el sistema JLM constituye una herramienta técnica muy útil cuando el filtro presenta una saturación por hollín, especialmente si se interviene de forma temprana. Combinada con un diagnóstico adecuado y la corrección de las causas que originan el exceso de partículas, puede restaurar el funcionamiento normal del sistema y evitar reparaciones de elevado coste.

Como en cualquier intervención sobre los sistemas de postratamiento de emisiones, el éxito depende de un diagnóstico correcto, de seguir el procedimiento recomendado y de utilizar productos específicamente desarrollados para esta aplicación.

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