Los depósitos de estación de servicio guardan miles de litros durante semanas, y lo que pasa dentro no se ve desde el surtidor. El agua, los lodos y los microorganismos se acumulan en el fondo, y el día que algo lo remueve (una descarga, una limpieza de filtros) el problema llega a los vehículos de los clientes.
Aquí repasamos qué contamina un depósito, qué señales avisan, cada cuánto conviene limpiarlo y cómo espaciar las limpiezas con un buen control y un tratamiento del combustible. Está pensada para titulares de estaciones de servicio, cooperativas con surtidor propio y empresas de transporte con depósito.
Qué contamina los depósitos de estación de servicio
Casi todo lo que ensucia un depósito entra o se forma con el paso del tiempo:
- Agua. Entra por la condensación del aire de ventilación, por tapas y arquetas mal selladas o con el propio suministro. Como pesa más que el combustible, se deposita en el fondo. El gasóleo actual lleva biodésel mezclado (el llamado B7), que atrae más humedad.
- Sedimentos y óxido. Partículas del suministro, restos del propio depósito y óxido que se desprende con los años.
- Lodos de degradación. El combustible se oxida con el tiempo y forma gomas y residuos. Las temperaturas altas lo aceleran: por encima de 30 °C la degradación va más rápido.
- Hongos y bacterias. En la zona de contacto entre el agua y el combustible pueden proliferar microorganismos que forman lodo y atascan filtros.
El límite oficial de agua en el gasóleo de automoción es de 200 mg por kilo, según el Real Decreto 1088/2010. Es una cantidad muy pequeña, unos 17 ml por cada 100 litros, y un fondo con agua la supera con facilidad.
Señales de que los depósitos de estación de servicio necesitan atención
Hay avisos que se repiten casi siempre antes de una incidencia grave:
- Los filtros de los surtidores se saturan antes de lo normal o salen con lodo oscuro.
- La pasta detectora marca agua en la varilla de sonda, o salta la alarma de agua de la sonda de nivel, si la instalación la tiene.
- Una muestra del fondo sale turbia, con velo o con dos capas.
- Un cliente llama porque su vehículo se ha parado o tiene tirones justo después de repostar.
- Hace años que nadie abre ni limpia ese depósito.
Un aumento anormal de la frecuencia de cambio de filtros es la pista más temprana. Lo explicamos con más detalle en combustible almacenado: cómo evitar agua y sedimentos.
Cada cuánto limpiar los depósitos de estación de servicio
No hay un número mágico. Como regla general, las guías de almacenamiento de combustible hablan de vaciar y limpiar el depósito cada 2 a 5 años, y más a menudo si hay problemas (guía de garantía de calidad del combustible del Log Cluster). Esa misma guía recomienda no vaciar el depósito hasta el final: el último 10 % es donde se acumulan el agua y las impurezas.
La normativa de instalaciones petrolíferas, la ITC MI-IP 04, es la que fija las revisiones y pruebas obligatorias de una estación de servicio. Puedes consultarla en la guía técnica de aplicación del Ministerio de Industria. Los plazos que te corresponden dependerán de tu instalación, así que confirma con tu empresa instaladora o tu organismo de control.
La limpieza en sí la hace siempre una empresa autorizada, porque implica un espacio confinado, desgasificar y gestionar los residuos. Lo que sí puedes decidir es cuánto se ensucia el depósito entre una limpieza y la siguiente.
Cómo cuidar los depósitos de estación de servicio entre limpiezas
- Mide el agua con pasta detectora en la varilla de sonda, a diario o tras cada descarga, y apunta el resultado.
- Drena el agua del fondo cuando aparezca, si la instalación lo permite.
- Controla los filtros del surtidor. Anota la fecha de cada cambio: es tu termómetro del estado del depósito.
- Revisa tapas, arquetas y bocas de carga. Que cierren bien y no acumulen agua de lluvia.
- Registra las incidencias de calidad del suministro y comunícaselas al proveedor.
- Trata el combustible para que el depósito acumule menos lodo y menos agua libre.
Tratamiento del combustible en el depósito: qué hace Aderco 2055G
Aderco 2055G es un tratamiento surfactante y dispersante, libre de metales y cenizas, compatible con gasolina 95 y 98 y con gasóleo A, B y C. Homogeniza el combustible, dispersa los asfaltenos, mantiene los depósitos limpios y protegidos contra la formación de residuos y favorece la separación y decantación del agua libre.
La dosis de mantenimiento es de 1 litro por cada 55 toneladas de combustible, y la inicial, el doble. Si el depósito ya está lleno, se vierte por la boca de sondeo o el respiradero, se recomienda recircular el combustible dos veces y, durante la primera semana, revisar los filtros y drenar el agua con regularidad, porque la acción limpiadora puede soltar suciedad antigua.
Aderco 2055G previene y mantiene: con el depósito limpio, el combustible se conserva tratado y protegido. Si el depósito ya está muy sucio, primero se limpia y después se trata para mantenerlo así.

Preguntas frecuentes sobre los depósitos de estación de servicio
¿Qué contamina un depósito de estación de servicio?
Agua (por condensación, tapas y arquetas mal selladas o el propio suministro), sedimentos y óxido, lodos de degradación del combustible y hongos y bacterias que proliferan donde se juntan el agua y el combustible.
¿Cada cuánto hay que limpiarlo?
No hay un número mágico. Las guías de almacenamiento de combustible hablan de vaciar y limpiar cada 2 a 5 años, y más a menudo si hay problemas. Los plazos que te corresponden dependen de tu instalación y de la ITC MI-IP 04, así que confírmalos con tu empresa instaladora o tu organismo de control. La limpieza la hace siempre una empresa autorizada.
¿Qué señales avisan de que el depósito necesita atención?
Filtros del surtidor que se saturan antes de lo normal o salen con lodo oscuro, agua marcada por la pasta detectora o por la alarma de la sonda, una muestra del fondo turbia o con dos capas, clientes cuyo vehículo falla justo después de repostar, o un depósito que lleva años sin abrirse ni limpiarse.
¿Cómo cuido el depósito entre limpiezas?
Mide el agua con pasta detectora a diario o tras cada descarga, drena el agua del fondo si la instalación lo permite, controla y anota los cambios de filtro, revisa tapas y arquetas, registra las incidencias de calidad del suministro y trata el combustible para que el depósito acumule menos lodo y menos agua libre.
Cuéntanos tu caso
Cada instalación es distinta: volumen, rotación, tipo de combustible y estado del depósito. Si quieres que revisemos la tuya, cuéntanos tu caso en tecnico@gmlgt.com o llama al 952 337 109. Tienes la ficha del producto más abajo, y para repasar otras guías del blog, empieza por la del combustible almacenado en industria. Con un buen control y un combustible tratado, los depósitos de estación de servicio dan menos sustos.
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